Alcohol al volante y un niño atropellado: siniestro vial que pudo terminar en tragedia en Villa Mercedes

Un grave siniestro vial ocurrido en la mañana del domingo 25, en la ciudad de Villa Mercedes, volvió a poner en agenda una combinación tan conocida como peligrosa: alcohol al volante y menores expuestos en la vía pública.

El hecho se registró alrededor de las 11:40 horas, en la intersección de calle Tucumán y Esteban Agüero, donde personal policial intervino tras una alerta ingresada al sistema de emergencias 911 por un accidente entre una camioneta y un niño de 6 años que circulaba en bicicleta.

Al arribar al lugar, los efectivos constataron que una camioneta conducida por un hombre de 27 años, domiciliado en la ciudad, había atropellado al menor. Según la información oficial, el vehículo circulaba por calle Tucumán en sentido Este-Oeste, al igual que el niño, quien descendió desde el sector de los monoblocks e ingresó a la calzada, produciéndose el impacto con la parte trasera del rodado.

En el lugar trabajó personal del SEMPRO, que examinó al menor y confirmó que se encontraba consciente, motivo por el cual fue trasladado de manera preventiva al Policlínico Regional “Juan Domingo Perón”, acompañado por su progenitor. En una primera evaluación médica, se determinó que no perdió el conocimiento ni presentaba lesiones de gravedad, aunque su estado de salud quedó sujeto a controles posteriores.

La escena fue preservada por efectivos de Policía Científica, quienes realizaron las diligencias correspondientes. Además, se procedió al secuestro de la bicicleta y a la realización del test de alcoholemia al conductor de la camioneta, el cual arrojó resultado positivo: 0,38 gramos de alcohol por litro de sangre.

Desde la fuerza recordaron que en la ciudad de Villa Mercedes rige la normativa de tolerancia cero de alcohol al volante, por lo que el resultado constituye una infracción grave.

El episodio, que por fortuna no tuvo consecuencias fatales, vuelve a encender las alarmas sobre la responsabilidad al conducir y el cumplimiento efectivo de las normas de tránsito. Una vez más, el azar evitó lo peor. Pero la advertencia está sobre la mesa.

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