La Calera: El horno de cal de los Jesuitas y los antiguos caminos en las sierras del Gigante

Nuevamente, «Historiadores de San Luis» publicó información sobre la antiquísima explotación de la piedra caliza en la zona oeste del Departamento Belgrano.

A continuación transcribimos textual la valiosa publicación histórica:

La relación entre los recursos naturales y la explotación que de ellos realiza el hombre es una de las facetas más importantes de la Historia. San Luis encierra llamativos casos de esta relación como el “Horno de cal de los Jesuitas” ubicado en la falda occidental de las Sierras del Gigante.

No existen documentos que indiquen cuando y quien construyó el “Horno de los Jesuitas”. La tradición oral y algunos documentos cartográficos de principios del siglo XX, nos indican la ubicación aproximada de dicho horno. Es importante remarcar que el Horno de los Jesuitas fue de alguna manera, el primer antecedente y el disparador para que la producción de cales se desarrollara después en las Sierras del Gigante. En proximidad del lugar que ocupa el Horno de los Jesuitas, se instalaron desde el siglo XIX algunos hornos para la quema de piedra caliza y que hoy, son testigos mudos de ese momento histórico. Con el tiempo y las iniciativas de desarrollo de algunos habitantes, la producción de cales se trasladó hacia la falda oriental de las sierras mencionadas, donde hoy se encuentra la población de La Calera.

El interés de esta publicación está puesto sobre la existencia del Horno de Cal de los Jesuitas y su vinculación con los antiguos caminos que atravesaban el oeste de San Luis en las cercanías de las Sierras del Gigante. A su vez, esto caminos nos permiten vislumbrar, aun sin documentación probatoria específica, las más antiguas vías de comunicación utilizadas en los primeros años del siglo XIX que comunicaban las tres provincias de Cuyo.

Las dificultades que el terreno imponía a las expediciones en los siglos XVIII y XIX, que desde Mendoza intentaban cruzar el río Desagüadero, llegar a San Luis y continuar hacia Córdoba y Buenos Aires, contribuyó para que se usaran caminos alternativos (huellas) más al norte. Los caminos alternativos utilizados cruzaban el rio Desagüadero en distintos puntos como La Balsa y Ramblón, que luego se dirigían hacia el faldeo de las Sierras del Gigante evitando una travesía con poca agua. Las expediciones llegaban a puestos como Represa del Carmen, Santa Rosa del Gigante y Araditos para alcanzar finalmente la ciudad de San Luis. Otras expediciones continuaban desde Ramblón hacia el norte, faldeando las Sierras del Gigante, pasando por el punto que luego se denominó Horno de los Jesuitas. Algunas expediciones, partiendo desde las Sierras del Gigante, se dirigían al norte pasando por Buen Pastor, puesto cercano a la actual Villa General Roca. En las postas, estancias o poblaciones mencionadas, los viajeros se provisionaban de agua y alimentos y podían descansar en un lugar seguro. Además, allí podían contratar vaqueanos que los conducían en forma segura por las huellas o caminos existentes.

Las vías de comunicación entre Mendoza y las Sierras del Gigante existían ya en el siglo XVII, pero recién a partir del año 1812 se estableció una comunicación oficial y permanente cuando se organizó una “carrera de postas” para el correo entre San Juan y San Luis, pasando por El Gigante, tal como lo señala Walter Bose en su estudio sobre las postas y correos en la época de la Independencia.

Distintos factores contribuyeron para que, a partir de la construcción del horno de los “Jesuitas” se desarrollara la producción de cales en El Gigante (presencia de piedra caliza de excelente calidad, agua permanente, demanda de cal de las ciudades cercanas), pero sin lugar a dudas su ubicación estratégica fue determinante. Así, la estrecha relación física con los caminos antiguos que vinculaban Mendoza, San Juan, Córdoba y San Luis, hoy caídos en desuso por la construcción del moderno sistema vial argentino que trasladó la circulación al este de las sierras, contribuyó a generar el interés en el desarrollo de los hornos de cal de las Sierras del Gigante.

Es oportuno resaltar que del Horno de los Jesuitas ya no existen restos visibles, pero es posible referenciarlo y mencionarlo gracias a la transmisión oral, a la cartografía existente y al relevamiento que personalmente efectué en los años 1997.

Fuentes documentales:

Carta Geológica y Económica de la R.A. N° 23f Sierra del Gigante. Secretaría de Industria y Comercio. Dirección General de Minas y Geología. Dirección de Geología – Servicios Geográfico. Gez, Juan W., Geografía de San Luis. Buenos Aires, Pauser, 1938. Bosé, Walter, Las postas en las provincias del Norte y Cuyo en la época del Congreso de Tucumán, en Revista Trabajos y Comunicaciones N° 15. UN La Plata, 1966.

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