Empresarios argentinos miran 2027 con optimismo, pero con menos euforia que un año atrás

Una nueva encuesta de IDEA mostró que ocho de cada diez ejecutivos esperan que la economía mejore durante los próximos 12 meses. Sin embargo, el optimismo es más moderado que en 2025 y persisten fuertes preocupaciones por el consumo, el poder adquisitivo y la presión impositiva.

El empresariado argentino mantiene una mirada favorable sobre el futuro de la economía, aunque con un tono bastante más prudente que un año atrás. Según los resultados de la Encuesta de Expectativas de Ejecutivos IDEA 2026, difundidos en los últimos días por diversos medios nacionales, el 80% de los directivos consultados considera que la situación económica estará mejor dentro de un año.

El relevamiento fue realizado entre el 25 de junio y el 22 de julio entre 218 directivos de empresas de distintos sectores y tamaños. Los resultados fueron publicados por medios como Infobae, TN, Ámbito y otros portales especializados en economía.

Del 80% que espera una mejora, el 68% considera que será moderada y el 12% cree que será mucho mejor. En tanto, un 14% estima que la situación se mantendrá sin cambios y apenas un 6% proyecta un escenario peor.

El dato adquiere mayor relevancia cuando se lo compara con la encuesta realizada por IDEA en 2025. En aquella oportunidad, el 82% de los empresarios esperaba una mejora de la economía para los doce meses siguientes: un 58% anticipaba una mejora moderada y un 24% esperaba que el escenario fuera mucho mejor.

Menos euforia que un año atrás

La comparación muestra que el optimismo prácticamente se mantiene en términos generales, pero cambió su intensidad.

Mientras que en 2025 el 24% de los ejecutivos esperaba una mejora significativa, en la encuesta de este año ese porcentaje cayó al 12%. Es decir, la cantidad de empresarios que proyectan una fuerte mejora se redujo a la mitad.

En paralelo, aumentó el peso de quienes esperan una mejora moderada. El resultado configura un escenario de optimismo cauteloso, más asociado a la continuidad de la estabilización económica que a una expectativa de fuerte expansión.

El propio índice elaborado por IDEA refleja esa cautela. Las expectativas para los próximos 12 meses alcanzaron 71 puntos, apenas por debajo de los 72 puntos que habían proyectado en la medición anterior. Sin embargo, cuando los empresarios evaluaron cómo efectivamente transcurrió el período 2025-2026, el resultado fue de apenas 62 puntos, diez puntos menos que lo que habían previsto.

En otras palabras, el empresariado sigue apostando al rumbo económico, pero la experiencia del último año llevó a moderar las expectativas.

Inflación, dólar y crecimiento

Las principales variables macroeconómicas también aparecen atravesadas por una mirada favorable.

El 68% de los ejecutivos espera que la inflación disminuya durante los próximos doce meses, aunque la mayoría considera que la reducción será moderada. El consenso relevado ubica la inflación en torno al 30% para el período proyectado.

Respecto del dólar, el 84% espera una suba moderada, sin movimientos bruscos. La proyección difundida para el cierre de 2026 se ubica alrededor de $1.663, en un escenario de relativa estabilidad cambiaria.

En cuanto a la actividad económica, el 74% de los empresarios espera que el PBI aumente durante los próximos doce meses. Dentro de ese grupo, el 70% proyecta una expansión moderada y el 4% una mejora más marcada. El 26% restante considera que la economía podría estancarse o contraerse.

También hay expectativas favorables respecto de las tasas de interés: el 57% cree que disminuirán, mientras que el 43% considera que permanecerán estables o aumentarán.

Ventas en alza, pero inversiones todavía cautelosas

La expectativa positiva sobre la economía también se traslada, aunque parcialmente, a las empresas.

El 68% de los ejecutivos espera que sus ventas aumenten durante los próximos doce meses, mientras que el 24% prevé estabilidad.

Sin embargo, las decisiones de inversión muestran una actitud más conservadora. El 43% espera incrementar sus inversiones, mientras que el 45% proyecta mantenerlas sin cambios.

Además, el porcentaje de inversión anual sobre facturación habría descendido del 14% registrado en 2025 al 10% en 2026, una señal de que el optimismo macroeconómico todavía no se traduce plenamente en una aceleración de los desembolsos empresarios.

El empleo es uno de los puntos más débiles

Las expectativas respecto del mercado laboral aparecen bastante más divididas.

El 36% de los ejecutivos considera que el desempleo aumentará durante los próximos doce meses, otro 36% cree que permanecerá estable y apenas el 28% espera una reducción.

Esto marca una diferencia importante respecto de la percepción positiva sobre variables como inflación, dólar y PBI: la recuperación macroeconómica todavía no garantiza, para los empresarios consultados, una mejora equivalente en el empleo.

El consumo y el poder adquisitivo, las grandes preocupaciones

La evaluación del último año también permite observar dónde están los principales problemas.

Entre quienes consideran que la economía mejoró, aparecen como factores positivos el ordenamiento de la macroeconomía, la reducción de la inflación, el mayor equilibrio cambiario, el equilibrio fiscal y la acumulación de reservas.

Pero quienes tienen una mirada negativa apuntan principalmente a la caída o estancamiento del consumo y a la pérdida de poder adquisitivo.

La presión impositiva vuelve a aparecer como uno de los principales obstáculos para el crecimiento empresarial. En la encuesta 2026 fue mencionada por el 72% de los ejecutivos, seguida por la inflación, con el 30%, y el exceso de regulaciones, con el 27%.

En la encuesta de 2025, la carga impositiva también había encabezado ampliamente el listado: había sido señalada por el 75% de los empresarios.

La industria, más rezagada que los servicios

Otro de los datos que deja la encuesta es la diferencia entre sectores.

Mientras el 51% de los ejecutivos vinculados a servicios considera que su empresa está mejor que un año atrás, ese porcentaje cae al 26% entre los industriales. La diferencia también aparece en el nivel de utilización de la capacidad instalada: las empresas de servicios muestran una situación más favorable que las industriales.

La fotografía, entonces, no es homogénea. La mejora de las variables macroeconómicas convive con sectores que todavía enfrentan dificultades para recuperar actividad.

Un optimismo que pide continuidad

Los resultados de ambas encuestas muestran una tendencia clara: el sector empresario continúa valorando el ordenamiento macroeconómico y espera que ese proceso continúe.

Pero la comparación entre 2025 y 2026 también muestra que la expectativa dejó de ser de fuerte recuperación para transformarse en una apuesta por una mejora gradual.

Hace un año, el 82% esperaba una economía mejor y casi uno de cada cuatro empresarios imaginaba una mejora significativa. Ahora, el 80% mantiene una expectativa positiva, pero solo el 12% espera una mejora fuerte.

El dato quizás más significativo sea que los empresarios no están proyectando una crisis, pero tampoco una explosión de crecimiento. La expectativa predominante es la de una economía que continúe estabilizándose, con menor inflación, crecimiento moderado, un dólar relativamente estable y una eventual reducción de las tasas de interés.

El desafío, según surge de las propias respuestas empresariales, será lograr que esa mejora macroeconómica llegue finalmente al consumo, al poder adquisitivo, al empleo y a la inversión.

Porque, en definitiva, la encuesta muestra que el empresariado ya ve el vaso medio lleno en materia macroeconómica, pero todavía mira con bastante atención cuánto queda en el bolsillo y cuánto cuesta producir en la Argentina.

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