San Luis: demoran a un “trapito” que amenazaba a automovilistas en pleno centro

Un joven de 20 años fue demorado en pleno centro de San Luis tras ser denunciado por exigir dinero a automovilistas y reaccionar con amenazas cuando se negaban a pagar. El episodio, ocurrido en la zona de Plaza Pringles, vuelve a exponer cómo prácticas informales en la vía pública pueden escalar rápidamente a situaciones de violencia.

Este sábado 21 de marzo por la mañana un joven de 20 años fue demorado en pleno centro de la ciudad de San Luis tras protagonizar una serie de episodios de intimidación a automovilistas mientras realizaba tareas informales de “trapito”.

El hecho ocurrió en inmediaciones de la Plaza Pringles, uno de los puntos más transitados de la capital puntana. Según el parte policial, efectivos de la Sección Infante del Comando Radioeléctrico fueron alertados por un ciudadano que advirtió que el joven estaba cobrando estacionamiento y reaccionaba de manera agresiva cuando los conductores se negaban a pagar. Insultos, amenazas y la advertencia de posibles daños a los vehículos formaban parte del “servicio” no solicitado.

Con las características aportadas, los uniformados lograron ubicarlo en la zona de calles Rivadavia y Junín. Al notar la presencia policial, el joven intentó retirarse rápidamente y, al ser interceptado para su identificación, se mostró hostil y en un primer momento se negó a brindar sus datos.

Finalmente, fue demorado y se dio intervención al Centro de Operaciones Policiales y a la Comisaría Seccional 1°.

Más allá del episodio puntual, el caso vuelve a poner sobre la mesa una problemática que escala en la vía pública: la naturalización de prácticas informales que, bajo presión o intimidación, terminan derivando en situaciones de violencia. El fenómeno de los “trapitos”, que en muchos casos se presenta como una actividad de subsistencia, cruza una línea delicada cuando se transforma en un esquema coercitivo donde el pago deja de ser voluntario.

En la ciudad de San Luis fue sancionada recientemente una ordenanza que prohíbe estas prácticas por lo cual, cada vez que ocurren estos hechos la policía puede actuar en consecuencia.

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