Editorial: ¿De las criticas y denuncias a socio electoral?: El giro de D’Alessandro
Hace apenas unos meses, Carlos D’Alessandro, diputado nacional por La Libertad Avanza, se paraba ante las cámaras para denunciar lo que llamó sin medias tintas “la gran estafa” del Plan TuBi. Según él, el gobierno de Claudio Poggi había inflado el precio de las bicicletas con un sobrecosto que duplicaría el valor real, lo que representaría un desvío de fondos millonario. Lo acusó de delincuente, lo señaló como responsable de un manejo fraudulento de fondos públicos y se presentó como el guardián de la transparencia.
Hoy, sin embargo, ese mismo legislador deja trascender que podría haber una alianza electoral entre el gobierno provincial de Poggi y La Libertad Avanza para las legislativas de octubre. El salto no es menor: significa pasar de la acusación directa a la eventual sociedad política.
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Pero el escándalo de las TuBi no fue un hecho aislado ya que DÁlessandro no dejó de criticar al Gobernador desde que asumió, en un contexto que convertía la denuncia del diputado en un gesto lógico de control y oposición. Pero ahora, la aparente voluntad de cerrar filas con ese mismo espacio erosiona cualquier pretensión de coherencia.
En paralelo, Claudio Poggi despliega su propio tablero. Consciente de que las elecciones nacionales de octubre estarán atravesadas por la polarización “Milei sí o Milei no”, decidió que el frente provincial “Ahora San Luis” no participe como tal en esa contienda. Su argumento: el frente nació para gobernar la provincia, no para embarrarse en la grieta nacional. Pero esta jugada también libera a los partidos que lo integran para tejer alianzas por su cuenta, abriendo así una puerta —nunca negada del todo— a un entendimiento con La Libertad Avanza.
La paradoja es evidente:
- D’Alessandro diluye su cruzada anticorrupción en la lógica del pragmatismo electoral.
- Poggi se presenta como un equilibrado gestor provincial, pero deja abierto el camino para acuerdos con quienes lo acusaron de estafador.
Ambos apuestan a que la memoria del electorado sea corta, o al menos más blanda que la necesidad de sumar votos. Sin embargo, este tipo de maniobras, lejos de fortalecer la democracia, alimentan la idea de que la política no es un terreno de principios sino de conveniencias.
San Luis no necesita más acróbatas discursivos. Requiere dirigentes capaces de sostener en octubre lo que dijeron en febrero, aunque el viento político sople en otra dirección. Porque la confianza ciudadana no se construye sobre bicicletas infladas ni con alianzas que se venden como inevitables, sino con la simple —y difícil— coherencia y transparente democracia que anhelan los ciudadanos de bien.
En contexto:
A principios de este año, el diputado nacional D’Alessandro cuestionó el costo del Plan TuBi y desde el Gobierno lo desmintieron
El propio Poggi dijo que es un «grueso error» refiriéndose a la denuncia del legislador de LLA y aseguró «que le falta información».
Desde principios de año hasta hace algunos días, la denuncia del diputado nacional estuvo también, en la agenda de los medios nacionales:
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