La senadora de San Luis que menos habló en el Congreso: dijo una sola palabra en todo el año
La senadora nacional por San Luis Ivanna Arrascaeta fue la legisladora que menos habló en todo el Senado durante 2025: pronunció apenas una palabra en todo el año.
El dato surge del informe anual del sitio Parlamentario, que mide la cantidad de palabras expresadas por cada senador en el recinto como parte de su Índice de Calidad Legislativa.
Según ese relevamiento, Arrascaeta quedó última entre los 72 integrantes de la Cámara alta, con una intervención mínima: respondió “sí” en una votación y no volvió a tomar la palabra durante todo el período legislativo.
Un contraste fuerte dentro del Senado
El dato cobra más dimensión al compararlo con el resto del cuerpo:
- El senador formoseño José Mayans lideró el ranking con 47.997 palabras
- Martín Lousteau lo siguió con más de 36 mil palabras
- Incluso otros senadores con baja participación superaron ampliamente a Arrascaeta, con intervenciones de entre 4 y 8 palabras en todo el año
En total, durante 2025 se pronunciaron más de 630 mil palabras en el Senado, en un año marcado por una intensa actividad legislativa pese al contexto electoral.
Los otros puntanos: presencia más activa
Dentro de la delegación de San Luis, el contraste también es evidente:
- Fernando Salino se ubicó en el puesto 7, con más de 20 mil palabras
- Bartolomé Abdala también estuvo dentro del top 10, aunque su rol como presidente provisional limita sus intervenciones en debate
El debate de fondo
El informe vuelve a poner sobre la mesa una discusión incómoda:
¿hablar poco implica trabajar poco?
Si bien la medición se basa en intervenciones en el recinto —y no contempla tareas en comisiones o gestión política—, el caso de Arrascaeta resulta extremo incluso bajo ese criterio.
En términos prácticos, el Congreso tuvo debates, cruces y exposiciones durante todo el año. Pero una de las representantes de San Luis optó por el perfil más bajo posible: presencia institucional, pero casi sin voz en el recinto.
En un ámbito donde la palabra es herramienta central de representación, el dato no pasa desapercibido.
Porque en política, a veces, el silencio también comunica… pero difícilmente rinda cuentas.











