Turismo en Merlo: entre los buenos índices de ocupación y las advertencias de crisis del sector privado

Villa de Merlo atraviesa por estos días un intenso debate sobre la situación real de la actividad turística. Mientras entidades empresarias, hoteleras y agencias de viajes alertan sobre una caída de la rentabilidad y una crisis que ya impacta en establecimientos y empleos, desde ámbitos oficiales y algunos informes difundidos durante el año destacan niveles de ocupación que ubican a la localidad entre los principales destinos turísticos del país.

La discusión se instaló con fuerza en las últimas semanas luego de que la Asociación Empresaria Hotelera Gastronómica y Afines (AEHGA) y la Asociación de Agencias de Viajes y Turismo de Merlo expresaran públicamente su preocupación por el presente del sector.

La presidenta de AEHGA, Silvina Ripke, afirmó que el turismo local se encuentra «en rojo» y sostuvo que existen establecimientos que han cerrado sus puertas, inversiones comprometidas y una pérdida sostenida de puestos de trabajo vinculados a la actividad.

En la misma línea, la Asociación de Agencias de Viajes difundió un duro documento en el que cuestionó la estrategia turística impulsada por los gobiernos provincial y municipal. Entre otros puntos, advirtió sobre el riesgo de abandonar los atributos históricos que posicionaron a Merlo como destino turístico y cuestionó la apuesta a eventos masivos como eje central de promoción.

Las entidades sostienen que el problema no pasa exclusivamente por la cantidad de visitantes sino por el comportamiento del mercado turístico actual. Según describen, las estadías son cada vez más cortas, las reservas se realizan a último momento y el gasto promedio de los turistas disminuyó significativamente, afectando la rentabilidad de hoteles, cabañas, restaurantes y prestadores de servicios.

Sin embargo, durante gran parte de 2026 también se difundieron indicadores que muestran una realidad diferente.

En enero, distintos informes señalaron que Merlo registró niveles de ocupación superiores al 80%, mientras que durante Semana Santa el destino alcanzó cerca del 90% de ocupación. En febrero, durante el fin de semana largo de Carnaval, se informó ocupación plena en gran parte de la oferta turística de la villa.

Además, desde el Gobierno provincial se ha destacado en reiteradas oportunidades el impacto de festivales, eventos culturales y actividades recreativas impulsadas para atraer visitantes, así como la elaboración de nuevas estrategias de promoción para fortalecer el turismo durante todo el año.

Frente a estos datos, el eje de la discusión parece desplazarse de la cantidad de turistas hacia la calidad y sostenibilidad económica de la actividad.

Mientras los organismos oficiales resaltan los niveles de ocupación alcanzados en distintas fechas clave del calendario turístico, empresarios y prestadores aseguran que esos números no reflejan necesariamente la situación económica de los establecimientos.

En ese sentido, sostienen que una buena ocupación durante algunos fines de semana largos o temporadas específicas no alcanza para compensar los costos operativos crecientes ni garantiza la rentabilidad necesaria para sostener inversiones y fuentes laborales durante el resto del año.

La situación plantea un desafío para uno de los destinos más importantes de San Luis. Más allá de las diferencias en el diagnóstico, existe coincidencia en que el sector turístico enfrenta cambios profundos en los hábitos de consumo y en la dinámica del mercado, lo que obliga a repensar estrategias de promoción, comercialización y desarrollo.

El debate continúa abierto y pone sobre la mesa una pregunta central para el futuro de Merlo: si el problema actual radica en la cantidad de visitantes que llegan al destino o en la capacidad de la actividad turística para generar ingresos suficientes que permitan sostener su crecimiento a largo plazo.

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