Reforma constitucional en San Luis: con poroteo voto a voto, las bancas de D’Alessandro y Córdoba se vuelven la llave de los dos tercios

Tras la media sanción de Senadores, la Cámara Baja define este miércoles la declaración de necesidad de la reforma parcial. El oficialismo llega con dictamen de mayoría buscando sumar 29 bancas, mientras la oposición del PJ propone el rechazo. Ppolémica por la extensión de mandatos y dos monobloques independientes tendrán en sus manos la decisión final.

La Legislatura provincial vive este miércoles una jornada institucional histórica y de máxima tensión política. La Cámara de Diputados sesiona para tratar el proyecto enviado por el Poder Ejecutivo que declara la necesidad de la reforma parcial de la Constitución de San Luis, luego de que la iniciativa obtuviera la venia del Senado el pasado 18 de agosto.

Para que el proyecto se transforme en ley y abra las puertas a la convocatoria de una Convención Constituyente, el articulado de la Carta Magna exige una exigente mayoría cualificada de dos tercios del recinto. Traducido al escenario de la Cámara Baja de 43 bancas, el oficialismo necesita conseguir de manera indispensable 29 votos afirmativos.

La sesión llega precedida por la firma de dos despachos contrapuestos emitidos tras una reunión ampliada de la Comisión de Asuntos Constitucionales en el Salón Azul. El oficialismo impulsó el despacho de mayoría, mientras que el bloque del Partido Justicialista (PJ) selló el de minoría solicitando el rechazo integral.

Un poroteo al límite y las bancas que definen el mapa

El cálculo matemático en el recinto expone un escenario de paridad absoluta. Las filas de Cambia San Luis junto a sus aliados permanentes y expresiones del radicalismo aseguran una base abroquelada, mientras que el bloque del Frente Justicialista mantiene 14 voluntades que militan el rechazo, argumentando que la prioridad del momento pasa por la coyuntura económica y social.

Con este esquema, los reflectores y la atención política de la provincia están puestos de manera directa sobre Carlos González D’Alessandro y Walter Córdoba. Aunque se estima que el legislador de Belgrano votará a favor del oficialismo, hay dudas sobre cómo lo hará DÁlesandro y que ambos estén presentes en la sesión.

Ambos legisladores consiguieron sus bancas de la mano del partido Tercera Posición. Sin embargo, al momento de asumir en la Legislatura optaron por conformar monobloques independientes.

Esta maniobra estratégica convirtió a ambos diputados en los definidores de la sesión. En una votación donde el oficialismo no tiene margen de error para llegar a la cifra mágica de 29, la postura, el acompañamiento o la eventual abstención de D’Alessandro y Córdoba inclinarán definitivamente la balanza.

Dos visiones contrapuestas en el recinto

  • El dictamen de mayoría (Oficialismo): Promueve la actualización de 23 artículos, la incorporación de otros 23 y 4 capítulos nuevos. Entre sus puntos nodales destacan la eliminación de las elecciones de medio término (renovación parlamentaria total cada cuatro años), la fijación del tope estricto a dos mandatos (consecutivos o alternados) para Gobernador y Vice, la implementación del balotaje, el retiro obligatorio a los 75 años para magistrados y la incorporación de garantías frente a la Inteligencia Artificial y la protección de datos personales.

  • El dictamen de minoría (Oposición PJ): Solicita el archivo de la medida. Cuestiona la eliminación de comicios legislativos intermedios por considerar que resta control ciudadano, señala el proceso como «inoportuno» ante la crisis económica y califica la reforma como un intento de alterar la ingeniería electoral en beneficio de la gestión de turno.

  • La polémica por la transición: ¿mandatos extendidos hasta 2031?

    Uno de los ejes más acalorados de las discusiones previas —y que promete encender el recinto— gira en torno a las disposiciones transitorias necesarias para pasar del esquema actual de renovación parlamentaria por mitades a la unificación total de comicios legislativos e intendencias cada cuatro años.

    Para sincronizar los calendarios electorales a partir de 2027 y erradicar las elecciones de medio término:

    • La propuesta oficial: Propone que los legisladores (y jefes comunales) elegidos en 2025 para cumplir mandato hasta 2029, extiendan excepcionalmente su permanencia en el cargo por dos años más, completando un mandato de seis años que concluiría en 2031. A partir de ese año, la Cámara pasaría a renovarse de manera íntegra cada cuatro años.

    • El reclamo de la oposición y sectores críticos: Tanto desde el bloque opositor del PJ como desde espacios intermedios califican esta prórroga automática de mandatos como un «exceso institucional» y un «artilugio arbitrario». Sostienen que alterar los plazos por los cuales la ciudadanía votó a sus representantes afecta el principio de representación y la soberanía popular. Plantean que, de implementarse el fin de las intermedias, debería contemplarse un esquema acortado (mandatos de dos años) o bien acordarse un mecanismo que no «regale» dos años adicionales de gestión sin pasar por las urnas.

Si la sesión concluye con la sanción de la ley, el paso posterior será la convocatoria formal a comicios populares para elegir a los convencionales constituyentes que redactarán la nueva Carta Magna puntana. Caso contrario, la iniciativa quedará archivada. La votación de esta tarde en el recinto definirá el rumbo de las instituciones de la provincia.

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