Del liberalismo al rodriguessaismo domesticado: las internas que reconfiguran la política puntana
Opinión. Las últimas horas de inscripción de listas para las elecciones legislativas de octubre en San Luis dejaron un tendal de fracturas, reproches y pases de factura. La política provincial, lejos de mostrar unidad en sus principales espacios, exhibe una radiografía de internas que golpean tanto al oficialismo como a la oposición.
Por un lado, sorprendió que Claudio Poggi y su partido no presentaran candidatos propios, confirmando los rumores que desde hace semanas circulaban sobre un supuesto acuerdo con la Casa Rosada para permitir el desembarco de listas bendecidas desde Buenos Aires. La jugada generó malestar en la propia Libertad Avanza, donde el diputado Carlos González D’Alessandro, un dirigente con pasado en el peronismo y en el rodriguessismo, estalló contra la conducción nacional y amenazó con romper el bloque. La paradoja: un «liberal» devenido en custodio del “rodriguesaaismo domesticado”.
En paralelo, el adolfismo mostró los dientes al expulsar a Andrés Vallone, histórico dirigente peronista, luego de que decidiera ser candidato por la flamante alianza Provincias Unidas. Vallone, que en su momento fue hombre de confianza del propio Adolfo Rodríguez Saá, terminó convertido en el último ejemplo de la diáspora justicialista.
El mapa que dejan estas jugadas habla de una política puntana atravesada por la desconfianza y los reacomodamientos permanentes. El poggismo en un silencio que da que pensar, el liberalismo en rebeldía, el albertismo presentando viejas figuras perdedoras y el adolfismo expulsando a sus propios hijos políticos. Todo esto, mientras la ciudadanía observa un escenario en el que las lealtades duran lo que tarda en cerrarse una lista.











